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Ayudas y recursos para personas afectadas por un trastorno mental

Es importante entender el trastorno mental como una parte de nuestra vida y una circunstancia más de la persona, y no como elemento que anula el resto de nuestras capacidades.

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Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental se define como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.

Su dimensión positiva se destaca desde la propia definición de salud que figura en la Constitución de la OMS: “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

¿Qué es el trastorno mental?

Es importante entender el trastorno mental como una parte de nuestra vida y una circunstancia más de la persona, y no como elemento que anula el resto de nuestras capacidades.

Es una alteración de tipo emocional, cognitivo y/o del comportamiento en que quedan afectados procesos psicológicos básicos como son la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta, la percepción, el aprendizaje y el lenguaje, lo cual dificulta a la persona su adaptación al entorno cultural y social en el que vive y crea alguna forma de malestar subjetivo.

¿Qué ocurre si un trastorno me impide desarrollar mi empleo, ya sea de manera parcial o total?

Cada vez son más las sentencias que contemplan una incapacidad permanente por trastorno mental o por trastorno de la personalidad. Hace relativamente poco tiempo, este tipo de afectaciones ni siquiera se tenían en cuenta como motivo de baja laboral.

Tanto los trastornos mentales como los trastornos de la personalidad no solo afectan, como mucha gente piensa, al estado de ánimo o a una visión más o menos optimista de la vida. La salud mental repercute de forma considerable a la salud física y en muchas ocasiones, a nuestras capacidades laborales.

En muchas ocasiones, padecer un trastorno mental o de la personalidad puede resultar incompatible con el ejercicio de una profesión u oficio.

En algunas ocasiones, cualquier persona que esté trabajando puede ver reducida su capacidad para desarrollar sus capacidades y habilidades en diferentes grados (temporal o permanente).

Para paliar las consecuencias de estas situaciones y cubrir las necesidades de la persona, existen prestaciones económicas, como, por ejemplo:

  • Prestación por incapacidad temporal. Pago de un subsidio diario durante la incapacidad laboral en la que se requiera la asistencia sanitaria de la Seguridad Social. Esta situación puede derivarse de una enfermedad común o accidente no laboral o de un accidente de trabajo o enfermedad profesional.
  • Prestaciones por incapacidad permanente, la falta de ingresos se cubre por el reconocimiento de una pensión contributiva. Cada uno de los cuatro grados de la incapacidad permanente, dan lugar a su correspondiente prestación:
  1. Incapacidad permanente parcial, consiste en una indemnización a tanto alzado equivalente a 24 mensualidades de la base reguladora que sirvió para el cálculo de la incapacidad temporal.
  2. La incapacidad permanente total, se percibirá el 55% de la base reguladora, que se incrementará un 20% a partir de los 55 años cuando por diversas circunstancias se presuma la dificultad de obtener empleo en actividad distinta a la habitual.
  3. Incapacidad permanente absoluta, se percibirá el 100% de la base reguladora.
  4. Gran invalidez, la cuantía a percibir será el 100% de la base reguladora incrementado en un 50% destinado a remunerar a la persona que atiende a la persona con gran invalidez

Cómo solicitar la incapacidad laboral

Como acabamos de mencionar, la imposibilidad del ejercicio laboral puede tener carácter temporal o permanente. El tiempo máximo de Incapacidad Temporal, lo que comúnmente conocemos como baja laboral, es de 1 año. Sin embargo, esta duración se puede prorrogar.

Cuando haya pasado un año de baja, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) citará al trabajador a través del Equipo de Valoración de Incapacidades para valorar su estado de salud.

Una vez realizada esta valoración, hay tres posibles alternativas:

  1. Recibir el alta médica por curación.
  2. Ser propuesto para una incapacidad permanente.
  3. Recibir una prórroga de la Incapacidad Temporal hasta un máximo de 6 meses.

Si se llega a los 18 meses (máximo de prórroga) en situación de Incapacidad Temporal o baja médica, el INSS deberá valorar de nuevo el estado de la salud del trabajador.

Realizada esta nueva valoración, las alternativas son nuevamente tres:

  1. Recibir una incapacidad permanente
  2. Recibir el alta médica por no reconocerse la incapacidad permanente
  3. Que el INSS entienda que el trabajador todavía debe continuar en tratamiento y, de carácter sumamente extraordinario, prorrogue hasta un máximo de 6 meses más la baja médica, hasta llegar a los 2 años.

Dentro de la incapacidad permanente, podemos diferenciar cuatro grados, como ya hemos mencionado: Parcial, Total, Absoluta y Gran Invalidez.

Listado de las enfermedades más comunes que pueden generar una incapacidad laboral
  • Trastorno de depresión mayor
  • El trastorno bipolar tipo I y II
  • Trastorno de ansiedad
  • El trastorno adaptativo mixto
  • Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)
  • Esquizofrenia
  • Trastorno de la personalidad

La discapacidad a causa de un trastorno mental

Es posible que, una persona que presente un trastorno mental, genere, además de una incapacidad laboral, un cierto grado de discapacidad.

En ese caso, deberá de ser valorada, y pasar por el tribunal médico, donde tendrá que entrevistarse con varios profesionales (un profesional médico, psicólogo y trabajador social) y, entre todos, elaborarán un dictamen para decidir el grado de discapacidad.

La valoración conjunta de las limitaciones en la actividad y de los factores sociales se expresará en porcentaje y debe alcanzar al menos el 33% para que se considere al solicitante una persona con discapacidad.

La solicitud, así como cualquier otra documentación que pudiera ser exigida, puede presentarse personalmente o por correo en las oficinas de registro de las Comunidades Autónomas y Direcciones Provinciales del IMSERSO en el caso de las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla.

Dependencia y trastornos mentales

Otra posibilidad es que, un trastorno mental genere en la persona que la padezca cierto nivel de dependencia, como, por ejemplo, el Alzheimer.

Es por ello que, también es posible solicitar una valoración de dependencia. En ella, se determinará un nivel de dependencia desde 0 hasta 3, y se determinará el recurso más adecuado y posible para esa persona y su entorno familiar.

Para solicitarlo, se podrá hacer a través de registro, de las entidades gestoras de dicha ayuda de cada autonomía, o en los Servicios Sociales.

Información adicional

Tamara López

Graduada en Trabajo Social. Máster en Educación Social y Animación Sociocultural.
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