Opinión

La soledad no deseada

Afecta a una de cada cuatro personas en los países industrializados. Tras el covid-19, se ha constatado que aumenta la preocupación por envejecer sin compañía


La muerte en soledad, el aislamiento social y la soledad no deseada constituyen una nueva pandemia silenciosa del primer mundo, que afecta a una de cada cuatro personas en países industrializados. Según publica la Comunidad de Madrid, y se afirma que el envejecimiento saludable y activo es uno de los temas de alta prioridad en la agenda política nacional e internacional.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que en 2025 habrá más de 1.000 millones de personas adultas mayores de 60 años y se prevé que la cifra se duplique en el año 2050. En España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), entre 1999 y 2019, la esperanza de vida al nacimiento de los hombres ha pasado de 75,4 a 80,9 años y la de las mujeres de 82,3 a 86,2 años, alcanzando así una de las más altas del mundo.

Este envejecimiento poblacional constituye uno de los mayores logros alcanzados como sociedad. Pero también conlleva una serie de retos importantes para garantizar que los sistemas sanitarios y sociales estén preparados para afrontar ese cambio demográfico. Que incluye prestar más atención al envejecimiento activo y a la salud emocional de las personas mayores.

Las relaciones sociales y familiares son un elemento central de la calidad de vida. Durante la pandemia de covid-19, el aislamiento y el distanciamiento físico han puesto de manifiesto las malas experiencias que han sufrido muchas personas y están impactando de forma negativa en el fenómeno de la soledad no deseada en la población, endureciéndolo, sobre todo al colectivo de personas mayores.

¿Qué se entiende por soledad?

La soledad es aquella percepción de que las relaciones interpersonales que tenemos con la gente son insuficientes o no son de la calidad que desearíamos que fueran. La soledad no deseada es aquella situación que no se escoge, es decir, se impone a pesar de nuestra voluntad y perdura en el tiempo pudiendo afectar a nuestro bienestar y salud.

Es un fenómeno multidimensional en el que no solo influye la compañía sino también diferentes variables como son las emociones, las conductas, los pensamientos y las relaciones sociales. La soledad va más allá de un proceso dinámico y complejo, sino que llega a ser un proceso social.

¿Por qué se da la soledad en esta sociedad actual?

Debido a la falta de identidad personal y cómo influye la cultura y la ideología global en el sentimiento de soledad. Ese sentimiento de estar solos nos puede afectar en cualquier momento de nuestras vidas y este aparece a raíz de ciertas experiencias concretas como son la pérdida de un ser querido o que se hayan vivido situaciones de dependencia emocional en nuestra infancia.

En España hemos pasado dos años aislados, en los que la única forma de contactar era a través de las pantallas. Esto a llevado a muchos adolescentes a encerrarse en sí mismos. A pesar de poder empezar a tener una vida normal, muchas personas prefieren no relacionarse con los demás ya que se ha interiorizado no verse con nadie.

La soledad no deseada se esconde porque cuesta mucho reconocerla y se oculta porque está estigmatizada. Ya que es muy difícil verla porque, en muchas ocasiones, se naturaliza como un hecho asociado a la edad o la situación. Además, las personas pueden ocultar la soledad para no revelar que no cuentan con el apoyo familiar esperado. Sin embargo, esta soledad cada vez ocupa un lugar más destacado en el ámbito de las intervenciones y las políticas públicas. Siendo conocidos sus efectos sobre la salud física, psicológica y social.

¿Cómo afecta a la salud?

La soledad no deseada principalmente afecta a nuestro bienestar psicológico y con ello a nuestra autoestima. Conllevando a no realizar rutinas de autocuidado e incluso pudiendo desencadenar algún tipo de enfermedad mental. Además de los problemas sociales de falta de comunicación y de relación con los demás.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la soledad no deseada es una cuestión de salud pública. Debido a sus efectos sobre la salud de las personas, que no solo se engloban en el aspecto mental, como la depresión, también en el físico. Ya que puede provocar pérdida de movilidad, enfermedades… Para ello, sería de especial relevancia que se desarrollaran diferentes proyectos comunitarios en los que se trabajen las relaciones vecinales por ejemplo.

Belén Romero Escolano

Trabajadora Social

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