Opinión

La importancia de gestionar el aburrimiento de los niños sin darles una pantalla

Como adultos, se deben marcar unos límites y normas en el que tiempo de uso de estos dispositivos quede claro, además de controlar el contenido que consumen


Con el verano en marcha y su correspondiente cierre de colegios muchos niños y niñas hacen planes de verano con sus familias.

El curso escolar todavía se ve muy lejano por lo que todavía toca disfrutar de la playa o la montaña e incluso de la familia o las actividades al aire libre.

La conciliación laboral familiar una asignatura pendiente

El verano también supone un reto para los padres ya que muchos de ellos trabajan y tienen que pensar en que tipo de actividades o familiares pueden dejar a sus hijos e hijas para que no se queden solos/as. Lo cierto es que nuestros hijos dispongan de tanto tiempo libre se traduce en tener muchas horas de aburrimiento cosa que conlleva a pasar esas horas delante de un teléfono móvil o una pantalla electrónica.

Es cierto que el tiempo para no hacer nada es esencial para la vida del ser humano, el desconectar, el no pensar que hacer, pero es cierto también que cuando hablamos de “horas muertas” en niños y niñas puede convertirse en un suplicio diario.

Gestionar el tiempo libre

Gestionar este tiempo libre no es nada fácil para las familias que están trabajando durante la jornada o incluso estén disfrutando de sus vacaciones. Ya que nos podemos encontrar con padres quieran momentos de relajación y dejen a sus hijos pasar tiempo con un teléfono móvil.

En este caso, ¿sería una solución proporcionarles una pantalla a nuestros hijos porque se sienten aburridos?

Es cierto y como hemos comentado que es un momento para que estén entretenidos y los adultos tengan un momento de tranquilidad, pero ¿es la mejor solución? Probablemente muchos niños y niñas utilicen un dispositivo electrónico como refugio por lo que debemos tener presente, que el hecho de que un menor tenga que distraerse con un teléfono móvil o una Tablet, tiene consecuencias negativas porque no se les está permitiendo un desarrollo y aprendizaje completo en áreas como la gestión del tiempo, la creatividad o paciencia.

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Marcar unos límites y normas es primordial

En estos casos, como adultos, se deben marcar unos límites y normas en el que tiempo de uso de estos dispositivos quede claro, además de controlar el contenido que consumen. En estos casos, la clave seria encontrar un equilibrio entre el uso de dispositivos tecnológicos y las actividades que se puedan realizar en familia, amigos o al aire libre. Otro de los aspectos a destacar es que el hecho de que los más pequeños o jóvenes dispongan de tiempo libre, favorece su creatividad y ayuda a tomar decisiones, reduce el control parental y aumenta la autonomía de nuestros hijos.

Belén Romero Escolano

Trabajadora Social
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