Opinión

Desmontando el tabú, hablemos abiertamente sobre el suicidio

Hablar sobre el suicidio no produce el efecto llamada, eso es un mito

Quizás este artículo tenga muchas partes que no te resulten agradables, incluso puede que de primeras seas un poco reacio/a a seguir leyendo la información que te voy a relatar. Pero te prometo, que este artículo es necesario, muy necesario.

El suicidio

Si algo nos enseña la vida es que el hecho de no hablar de algo no significa que vaya a desaparecer o solucionarse por sí solo mágicamente. Por eso, hoy te pido que por favor dejes a un lado los posibles prejuicios o miedos que puedas tener acerca del suicidio y que hablemos de ello. Porque es un problema real, que está ocurriendo en este mismo instante y que afecta a muchísimas personas.

Lo primero que quiero que tengas claro es que esto no va ni de cobardes ni de valientes, esto va de personas, personas como tú y como yo. Nadie está a salvo de pasar en algún momento de su vida por una crisis vital. Una crisis que te puede llevar al punto de plantearte la idea de querer dejar de vivir porque esto no entiende ni de clases sociales, ni de etnias, ni de género, ni de edad.

Datos alarmantes

Para que te hagas una idea, según los datos recabados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año se quitan la vida aproximadamente 800.000 personas. Es decir, en el mundo se suicida 1 persona cada 40 segundos y se calcula que otra lo intenta cada 2. Y no, España no es ajena a esta realidad. En nuestro país, fallecen por suicidio una media de 10 personas al día. Y al menos la mitad de la población general va a llegar a tener pensamientos suicidas en algún momento de su vida.

¿Aún sigues creyendo que no deberíamos estar hablando de esto?

Por si estos datos aún no te parecen suficientes o alarmantes, te voy a contar un poco más. Actualmente, el suicidio es la primera causa de muerte en las mujeres en el periodo perinatal. En el colectivo de los cuerpos de seguridad del estado, las cifras son cada vez más preocupantes llegando a registrarse en el año 2020, hasta 31 fallecimientos por suicidio.

En el caso de jóvenes, las cifras tampoco paran de aumentar, llegando a ser también una de las primeras causas de defunción entre los 15 y los 29 años.

De la misma forma, en el caso de la población en situación de vulnerabilidad la conducta suicida esta también muy presente. La relación entre personas sin hogar o desahuciadas que acaban tomando la dura decisión de quitarse la vida porque no pueden más es cada vez más estrecha. Y hay algo que todas estas personas tienen en común y es que todas ellas necesitaban cesar su sufrimiento. Porque hay algo que tenemos que desaprender desde ya, y es que las personas que fallecen por suicidio no quieren morir, lo que quieren es dejar de sufrir.

La importancia de la prevención del suicidio

Estamos ante una emergencia no solo sanitaria, sino también social, educativa y política. Por eso, la prevención del suicidio no puede esperar más, debe ser una prioridad. Comenzando por el aumento significativo de los recursos gratuitos y públicos de salud mental y por supuesto, por la creación e implantación de un plan integral a nivel estatal de prevención del suicidio.

Tenemos que luchar por romper este silencio. Nos han educado en una cultura que intenta convencernos de que el suicidio es una palabra prohibida, que es un tema tabú del que no se puede hablar. Incluso en los medios de comunicación existe la norma no escrita de no poder hablar de suicidio, porque nos han hecho creer socialmente que el hecho de hablar de ello puede hacer que la gente se suicide más. Y no, lo siento pero no.

Hablar de ello no produce el efecto llamada, eso es un mito

En psicología, se llama Efecto Werther al efecto llamada que durante muchísimos años se creyó que ocurría al hablar de suicidio. Por suerte, hoy en día sabemos con certeza que esto no es así.

Hablar o publicar noticias sobre este tema no significa que vaya a haber un aumento de casos. Lo que no significa que no sea necesario tener en cuenta una serie de pautas a la hora de hablar de ello, sobre todo en los medios de comunicación, como pueden ser: usar la información de manera responsable huyendo del morbo y del sensacionalismo. Pues es innecesario tener que mostrar fotos del suceso, detallar el método utilizado o publicar la nota de suicidio. Al igual que no se debe de cometer el error de reducirlo todo a una sola causa o razón, ya que es mucho más complejo que eso.

Al contrario, el Efecto Papageno es un efecto preventivo que ocurre cuando realmente se maneja de forma correcta la información, se habla del impacto global, se aborda la conducta suicida desde otras perspectivas en las que visibilizamos que hay salida y se comparten testimonios de personas que han salido adelante a pesar de la adversidad desde un afrontamiento positivo.

La información veraz es prevención, por eso ¿Y si desmontamos mitos?

  • “Quien lo dice, no lo hace”. La mayor parte de las personas que han intentado suicidarse, previamente expresan su intención con palabras, amenazas, gestos o cambios de conducta.
  • “Las personas que se suicidan tienen trastornos mentales”. Cualquier persona que pueda estar viviendo una crisis vital puede desarrollar ideas suicidas, no tiene por qué tener un trastorno mental.
  • “Solo las personas con problemas graves se suicidan.” El suicidio es un fenómeno multicausal, esto quiere decir que no hay una única razón por la que una persona puede llegar a tomar esta decisión. Además, lo que para una persona pueden ser pequeños problemas para otra persona puede ser un mundo.
  • “Preguntar a una persona si está pensando en suicidarse, puede incitarle a hacerlo”. Está demostrado que hablar y escuchar a una persona con pensamientos suicidas disminuye el riesgo de cometer el acto.

Señales de alarma

Posiblemente a estas alturas de la lectura te estés preguntando si hay alguna señal de alarma que nos ayude a poder detectar si una persona esta teniendo este tipo de pensamientos o ideas. Y sí, hay una serie de señales e indicios que nos pueden alertar.

En la mayoría de los casos aparecen varias a la vez, pero por desgracia el desconocimiento y la falta de información hacen que las solamos ignorar. Te contamos a continuación algunas de ellas:

  • Verbalizar amenazas de suicidio.
  • No tener esperanza por el futuro.
  • Cambios drásticos de humor. Más agresividad e irritabilidad.
  • Sentirse una carga para otras personas.
  • Hablar frecuentemente sobre la muerte.
  • Dificultades en el colegio y/o en el trabajo.
  • Abuso de sustancias.
  • Deshacerse de pertenencias.
  • Falta de autoestima.
  • Tener pensamientos letales.
  • Descuidar el aspecto personal.

¿Cómo puedo ayudar a una persona que esté pasando por esto?

En estas situaciones siempre es necesario buscar ayuda profesional. Pero nosotros/as sin ser profesionales también podemos ayudar. Empezando con algo tan simple como escuchando a la otra persona en un clima de confianza y seguridad donde se sienta apoyada y pueda hablar sin sentir que va a ser juzgada. Evitando caer en errores como el de invalidar o minimizar las emociones y sentimientos que la otra persona nos este expresando. Siempre debemos acompañar desde el respeto.

Recursos:

App Prevensuic: la primera aplicación en español pensada para prevenir y abordar la conducta suicida. Es una herramienta de ayuda tanto para las personas que poseen ideas suicidas como para sus familiares, además de para profesionales sanitarios.

Página Web: www.prevensuic.org

Teléfonos de Ayuda:

Sonia Antuña

Graduada en Educación Social
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