Ciberseguridad

Sharenting, cuando los padres ponen en riesgo la seguridad y privacidad de sus hijos

Lo que publicas escapa de tu control para siempre. Cuando algo aparece en una pantalla, es susceptible de ser capturado y reutilizado.


El término sharenting es la unión de conceptos como compartir y paternidad (en inglés ‘share’ y ‘parenting’), y surge debido a que, en relativamente poco tiempo, se ha comenzado a percibir los efectos de estos nuevos hábitos, sobre todo en lo relativo a la imagen de los menores.

Un afán por hacer partícipes a los demás a través de internet de los logros y crecimiento de los hijos e hijas y cuya repercusión ha crecido tanto en los últimos años. El problema entonces es, en parte una cuestión de cifras: «cuando se difunden demasiados contenidos en los que aparecen los menores», pero también de contenido: «cuando se expone al menor en situaciones que se pueden malinterpretar, que pueden considerarse poco favorecedoras o incluso humillantes». Como consecuencia, se pone al menor en riesgo.

Aunque no podemos culpar a las familias por querer mostrar el crecimiento de sus hijos e hijas, existen riesgos y consecuencias derivados de compartir esa información que deben conocerse y tenerse en cuenta.

Riesgos del Sharenting

Una huella digital

Una vez que una imagen, un video o información se publica en línea, existe el riesgo de que, incluso si la información se elimina posteriormente, quede una huella digital.

La información puede haber sido compartida por otros al crear una nueva publicación, o ya se guardó o fue capturada por un tercero en su propio dispositivo, o la información simplemente se almacena en caché en el dispositivo de un usuario. Otros riesgos incluyen el ciberbullying.

El derecho del niño a la privacidad

La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (CDN) establece en el artículo 16 que “ningún niño será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su privacidad, familia, hogar o correspondencia, ni de ataques ilegales a su o su honor y reputación ”. Cuando los padres comparten fotos y datos de su hijo en línea, el derecho del niño a la privacidad debe equilibrarse con el derecho de los padres a la libertad de expresión. Sin embargo, la mayoría de las veces, cuando las familias comparten información sobre sus hijos e hijas en línea, lo hacen sin el consentimiento de sus hijos.

Problemas de privacidad y robo de identidad

Cada publicación compartida en Internet contiene metadatos, que son datos sobre datos. Los metadatos vinculados con lo que se publica pueden revelar información como la hora, la fecha y el lugar en que se tomó una imagen y pueden proporcionar información personal que no deseabas que se divulgara al público.

También es importante considerar cuidadosamente qué información se comparte en línea cuando publicas. Existe el riesgo de compartir inadvertidamente información privada, como la fecha de nacimiento, los números de pasaporte o incluso lo que puede parecer información trivial, como la escuela a la que asisten y otra información personal que puede ser pirateada por terceros y utilizada por individuos en robo de identidad.

Información confidencial

Existe un riesgo adicional cuando las familias están involucradas en procedimientos de divorcio enconados y los arreglos y problemas de los hijos están en debate. Los padres no deben compartir información sobre las órdenes judiciales sobre la custodia de los niños y los procedimientos.

Además, compartir puede afectar las emociones de tus hijos. Cuando publicas algo sobre ellos, en realidad no les estás preguntando si les gusta o no. Entonces, además de violar un principio ético, esto podría dañarles en el futuro.

Motivos para un sharenting responsable

Hay motivos para llamar la atención de las familias sobre una práctica no siempre resulta tan inocua como parece. Son los siguientes:

  • Obligación de cuidar la imagen e intimidad del menor, no el derecho de hacer uso arbitrario de ellas. Los menores de edad tienen derechos que deben ser protegidos de forma especial.
  • Tu hijo no obtiene ningún beneficio con la publicación de las imágenes. Aunque puede que tampoco le afecte negativamente, el saldo rara vez será positivo.
  • Los progenitores pueden tener diferentes criterios sobre qué y cómo se comparten las imágenes de los menores.
  • Debes ser consciente de cómo se están difundiendo esas imágenes. A veces es difícil entender y gestionar la lógica y los cambios de gestión de privacidad de las redes sociales.
  • Existen otras formas más seguras para compartir imágenes. Debes limitar con quién compartir la información y escoger la plataforma adecuada.
  • Normalmente compartimos más información que la que se ve a simple vista. Una imagen inocente puede contener detalles de contexto importantes e incluso datos de geolocalización.
  • Al compartir las imágenes con otras personas, estas pueden asumir que eso significa que las pueden publicar y que las imágenes no son tan privadas. Sin mala intención, de forma directa o indirecta, pueden expandir el alcance e incluso hacerlas públicas.
  • Lo que publicas escapa de tu control para siempre. Cuando algo aparece en una pantalla, es susceptible de ser capturado y reutilizado.
  • Compartir imágenes de otras personas sin su consentimiento puede ser una infracción de la normativa de protección de datos.
  • En ocasiones extremas puede comprometerse la seguridad de miembros de la familia. En casos de victimización de menores de edad se dan amenazas sobre terceros que pueden llegar a cumplirse.

Tania Esquer Bru

Trabajadora Social
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