¿Qué plantea el gobierno si los padres no se sienten seguros y deciden no llevar a sus hijos al colegio?¿Que alternativas hay?


Los centros escolares ya se están preparando para la vuelta al cole en septiembre, aunque la incertidumbre es enorme. La comunidad educativa y los sindicatos protestan contra la falta de realismo y de consenso en los protocolos y planes de contingencia que han elaborado las comunidades autónomas y cuyos detalles se abordaron en una conferencia de presidentes en la última semana de agosto.

Cada gobierno autonómico está formulando sus propios planes, lo que añade más confusión. Los sindicatos avisan además de que la imagen idílica de grupos de convivencia que no se mezclen con otros, de medios de separación entre alumnos y medidas de protección y de detección rápida ante casos posibles puede chocar con la realidad de los centros.

Debido a esta confusión, los progenitores se plantean diversas cuestiones, la primera de ella es el llevar o no llevar a sus hijos a clase.

Podríamos empezar por considerar como necesaria una vuelta al colegio de manera presencial, ya que, como publicaba la tuitera Maestra Enfurecida: “como madre y como maestra creo que hay que intentar abrir las escuelas por todos los medios, hay que volver a las aulas. El colegio es un nivelador social. Se ha visto que, de otra manera, quedan excluidos los niños que no tienen medios en casa”. “No me refiero sólo a la brecha digital, que eso se está tratando de arreglar y es una inversión que se va a hacer y no supone un gran desembolso. Hay un componente que es insalvable: si la familia no tiene el nivel cultural para ayudar a ese niño, el alumno, inevitablemente, no avanzará igual que el resto de sus compañeros”, explica.

¿Qué pasa si los padres no se sienten seguros y deciden no llevar a sus hijos al colegio?

Muchos padres, que están pensando en negarse a llevar a sus hijos de vuelta a las clases en septiembre. Se trata sobre todo, constata Natividad López Langa, enfermera y presidenta de la Asociación Nacional e Internacional de Enfermería Escolar (Amece), «de familias que tienen hijos con enfermedades raras o discapacitantes, que se manifiestan dispuestos a quedárselos en casa porque tienen verdadero miedo porque estos niños se contagien, debido a que son mucho más susceptibles de sufrir efectos secundarios o complicaciones». Aunque también hay muchos casos de niños sin patologías previas cuyos padres temen se contagien, y pongan en peligro a su misma unidad familiar.

La educación en nuestro país es obligatoria desde los 6 hasta los 16 años y estas familias podrían tener problemas legales, porque en nuestro país no está regulada la educación en casa. De hecho si estos padres deciden no llevar a sus hijos al colegio, deberán tener en cuenta que, según dicta el protocolo de absentismo escolar de la Comunidad de Madrid (cada comunidad tiene su protocolo), estarán «haciendo dejación de las responsabilidades que les son inherentes». Una vez detectada la conducta absentista (si faltan el 20% del mes), el centro escolar está obligado a intervenir y, si no hay respuesta por parte de la familia, el colegio tiene obligación de derivar el caso a la Comisión de Absentismo para que haga una valoración e intervención. Si sigue sin existir respuesta por parte de la familia, entonces se derivaría a la dirección general de la Familia y el Menor», explican.

¿Existe algún amparo legal, para no llevarlos?

Sin embargo, ante dichos protocolos se alzan voces que declaran la potestad de los padres de anteponer la integridad de sus hijos ante tal situación de pandemia mundial.

«Existe amparo legal en el sentido de que el Código Civil obliga al padre a velar por la integridad física de sus hijos», cuenta la abogada vitoriana Maite Ruiz. Y en un momento de pandemia como el que vivimos actualmente, esa integridad «puede estar en peligro en un ambiente de colegio». Esta letrada tiene claro que lo que debe primar siempre en estos casos es el «interés superior» del menor. «Esto es un principio de todo nuestro ordenamiento jurídico y de todas las actuaciones que hagan tanto los poderes públicos como los padres», explica. Ruiz tampoco cree que los jueces terminen condenando a los padres por no llevar a los hijos al colegio en la situación actual que estamos viviendo: «La actuación produciría para el menor un desvalor mayor que el que está produciendo la actuación de sus padres.»

No está de más recordar que la educación es obligatoria en España a partir de los 6 años y no de los 3, como piensan muchos padres. Esto significa que los padres que tengan hijos en Educación Infantil no tendrán ningún problema legal a la hora de evitar que vayan al colegio.

El otro colectivo directamente afectado por la situación es el del grupo docente. A su juicio, todo parece encaminado a convertir a los colegios “en un foco de contagio”. “Todos queremos el regreso presencial, pero con una seguridad sanitaria mínima. Eso no lo van a conseguir si no bajan la ratio. Me parece indignante y una forma de marear la perdiz”, remata Elena Valle, presidenta del Ampa Caballeros de Santiago (Córdoba) que recuerda que llevan “desde marzo para organizar una vuelta segura al colegio”. Teniendo en cuenta el tamaño de la mayoría de las aulas y respetando la distancia de seguridad, no cabrían apenas 15 alumnos, cuando en realidad deberán entrar entre 25 y 30 alumnos.

En cuanto al refuerzo de plantillas, comentan que lo ven insuficiente, y que en la mayoría de los casos, no se llegará a hacer real el dato del profesorado contratado para el refuerzo ante el COVID.

Una de las alternativas mas necesarias que debe plantear el gobierno, es la posibilidad real de una educación semipresencial y Online, siempre capacitando a familias con bajos recursos el acceso a Internet.

Tamara López

Sobre Tamara López

Graduada en Trabajo Social. Máster en Educación Social y Animación Sociocultural.