No tengo cargas familiares; un colectivo que queda fuera de la mayoría de las ayudas
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No tengo cargas familiares; un colectivo que queda fuera de la mayoría de las ayudas

A poco que indaguemos en el mundo de las prestaciones y subsidios, podemos comprobar que existen diversos perfiles y colectivos que se quedan desprotegidos, y que apenas tienen opciones de ayudas para solicitar.

Uno de los perfiles de los que hablamos, es el de aquellas personas que no tienen cargas familiares, (menores, personas con discapacidad, o en situación de dependencia a su cargo).

Es cierto que existen ciertos subsidios disponibles para personas sin cargas familiares. Sin embargo, estos están sujetos a ciertos requisitos, como, por ejemplo, ser mayor de 45 años o 52 o reunir cierto tiempo de cotización. En el momento en que no cumples alguno de estos requisitos, quedas fuera del sistema de protección, y no puedes optar a otro subsidio que no sea el Ingreso Mínimo Vital (IMV). El cual ya todos conocemos de sus extensos meses de espera para conseguir su aprobación.

¿Qué se entiende por “cargas familiares”?

Se dice que una persona tiene familiares a su cargo cuando:

  • Tiene cónyuge (esposo/esposa)
  • Hijos menores de 26 años (o hijos mayores con discapacidad, dependientes, o menores acogidos) que convivan con él/ella.
  • Que el familiar no tenga ingresos propios que superen el 75% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), es decir, que dependa económicamente dependen económicamente de él/ella.

Generalmente esto es lo que se entiende en relación a la solicitud de ayudas, sin embargo, responde a un modelo social y familiar “tradicional”. Que no contempla las múltiples situaciones de la actualidad y que limita, perjudicando a la persona necesitada.

Por ejemplo, si una persona está desempleada, convive con su pareja y un hijo de esta, y carecen de rentas suficientes. Al no estar casados, ni tener adoptado al menor, es decir, no hay papeles de por medio, estos no cuentan como personas a su cargo, lo cual es totalmente erróneo y discriminatorio.

Cuáles son las ayudas disponibles para personas sin responsabilidades familiares

Como ya hemos mencionado, existen determinadas ayudas destinadas específicamente para personas que no tengan responsabilidades familiares, sin embargo, resultan insuficientes.

Subsidio por cotización insuficiente
  • Estar en situación legal de desempleo
  • Haber cotizado 180 días, en los últimos 6 años.
  • Ser demandante de empleo
  • No tener ingresos superiores al 75% del Salario Mínimo Interprofesional
  • Otros requisitos
Subsidio para mayores de 45 años
  • Haber agotado la prestación por desempleo teniendo 45 años
  • Ser demandante de empleo
  • No tener ingresos superiores al 75% SMI
  • Otros requisitos
Subsidio para emigrantes retornados
  • Haber regresado de trabajar de países que no sean de la Unión Europea, del Espacio Económico Europeo, Australia o Suiza, u otros países con los que haya convenio sobre las cotizaciones por desempleo.
  • Haber trabajado al menos 12 meses en el extranjero, dentro de los últimos 6 años, desde que se dejó de vivir en España.
  • No poder pedir la prestación por desempleo, por tener 360 días cotizados en España en los últimos 6 años
  • Estar inscrito como demandante de empleo
  • No tener ingresos superiores al 75% del SMI
  • Otros requisitos
Subsidio para liberados de prisión
  • Estar desempleado e inscrito como demandante de empleo
  • No tener ingresos superiores al 75% SMI
  • No tener derecho a la prestación por desempleo
  • Haber estado en prisión 181 días o más
  • Otros requisitos
Ingreso mínimo vital
  • Personas de al menos 23 años  que no sean beneficiarias de pensión contributiva por jubilación o incapacidad permanente, o de pensión no contributiva por invalidez o jubilación que, aunque compartan domicilio con una unidad de convivencia, no se integren en ella, siempre que:
  1. No estén casadas, salvo que hayan iniciado los trámites de separación o divorcio.
  2. No estén unidas a otra persona como pareja de hecho.
  3. No formen parte de otra unidad de convivencia.
  4. Otros requisitos

Como podemos comprobar, los subsidios son muy específicos, y están dirigidos a colectivos muy concretos, con requisitos que no alcanzan la mayoría de la población.

Una persona menor de 45 años, la cual no cuente con 180 días cotizados, y no sea ni liberado de prisión ni emigrante retornado. No puede acceder a ninguna ayuda, ya que tampoco tiene responsabilidades familiares y por tanto, parece que no tenga necesidades económicas como cualquier otra persona.

Otra situación muy común que queda desprotegida es una persona conviva con sus padres, sin que sean dependientes y carente de rentas suficientes. Nuestro sistema no contempla que esta persona tenga a su cargo a sus padres, por lo que no tendrá derecho a alguna de las ayudas por no tener cargas familiares.

Claves para entender esta problemática

Existen dos problemas principales, que determinan la falta de adaptación a la actualidad y al estilo de vida que la gran mayoría de la población tiene en estos momentos.

  • Los nuevos modelos familiares.
  • La precariedad laboral entre los jóvenes y menores de 40.

Podemos entender que en décadas anteriores, la mayoría de las personas jóvenes estaban empleadas, por lo que no necesitaban valerse de ayudas. Y más adelante se casaban y tenían hijos, por lo que aparecían las responsabilidades familiares y con ellas, algunos derechos más, (tampoco muchos), que los que no las tenían.

No obstante, esto ya no ocurre así. La precariedad laboral entre los jóvenes es grave y extendida, hay un porcentaje muy bajo de jóvenes con trabajos estables, las jornadas son muy reducidas y las cotizaciones son por pocas horas. Por lo que, llegar a los tiempos de cotización establecidos resulta tarea difícil.

Además la crisis ha provocado que no solo los jóvenes estén afectados, si no que, el sector de edad hasta los 45 también se encuentra con muchas dificultades para encontrar un empleo estable. Por otro lado, como hemos mencionado antes, el concepto por el que se entienden las “responsabilidades familiares”, se ha quedado totalmente obsoleto.  Y es que, las unidades familiares de hoy en día no son lo que era antes.

Nuevos modelos en la forma de vida

Ahora, nos encontramos con muchos hogares con parejas separadas o divorciadas, que se han reunificado con otras familias separadas, con hijos de otras parejas. Los padres continúan conviviendo con sus hijos ya mayores, por la falta de posibilidades de independizarse, y al revés, los padres quedan a cargo de sus hijos, ante la falta de empleo, y ayudas.

No podemos limitar el concepto de “carga familiar” a estar casado y que los hijos sean biológicos o adoptados y menores de 26. Eso ya no vale, ya no funciona en la vida real.

Excluye a muchos tipos de familias diferentes, que no dejan de ser una unidad familiar con necesidades económicas, por no tener “legalizada” su situación de parentesco o que, por no tener hijos parece que no puedan pasar por dificultades.

Parece que nuestro sistema no quiere darse cuenta que está dejando a muchas personas desprotegidas y que necesitamos un cambio radical, no solo que actualice los conceptos y los requisitos, si no que amplié el abanico de beneficiarios. De lo contrario, solo conseguirán que el colectivo de personas en riesgo de exclusión sea cada vez más grande.

Tamara López

Graduada en Trabajo Social. Máster en Educación Social y Animación Sociocultural.
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